Juegos tradicionales para jugar con niños en casa

por Antonio Felipe

Desde Alannia Resorts os traemos un montón de juegos tradicionales para que juguéis en casa con vuestros peques. ¡A divertirse!

La forma de jugar en la actualidad nada tiene que ver con los clásicos juegos tradicionales que estaban de moda hace unos cuantos años. En ese sentido, es la tecnología la responsable del desplazamiento de juguetes por ordenadores, smartphones, tablets y videojuegos. Los estudios, de hecho, apuntan a una preferencia de los más pequeños por pasar el tiempo libre con estos dispositivos electrónicos. Por esa razón, desde Alannia Resorts queremos fomentar los juegos clásicos, que fomentan la creatividad y la actividad física.


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Las estadísticas hablan por sí solas. Un 98% de niños entre 11 y 12 años tiene cámara digital, y un 96%, consola de videojuegos. Además, el 88% consume televisión a la carta en Internet, y un 94% de los peques posee un teléfono móvil.

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‘El pilla pilla’, ‘El corro de la patata’ o ‘El pañuelo’ eran algunos de esos juegos con los que os divertíais en vuestro tiempo libre. ¡Y qué bien lo pasabais! Reunirse con los amigos, aprovechar cada minuto del recreo y disfrutar de la calle como el mejor escenario para desarrollar la creatividad en episodios de ‘Pollito inglés’, ‘Polis y cacos’ o ‘La comba’. ¿Lo recordáis?

Los juegos tradicionales para niños tienen beneficios muy importantes para el desarrollo físico y mental de los más pequeños. ¿Por qué no dejar a un lado los dispositivos electrónicos y pasarlo en grande con tu hijo haciendo aquello que ocupaba vuestro tiempo libre a su edad? Os dejamos algunos ejemplos que, además, ayudarán a fortalecer ese vínculo entre padres e hijos.


Juegos tradicionales para jugar en casa

1. Zapatilla por detrás

A la zapatilla por detrás, tris tras; ni la ves ni la verás, tris tras. Mirad para arriba, que caen judías; mirad para abajo, que caen garbanzos. A callar, a callar, que el diablo va a pasar. Esa era la canción que se entonaba mientras ‘el diablo’, con su zapatilla en la mano, daba vueltas al corro del resto de niños sentados en el suelo y con los ojos cerrados, para que aquél que pillaba pudiera dejar el calzado detrás de uno de los otros pequeños. Al acabar la melodía, ése que tenía el zapato tras él, debía cogerlo y perseguir al ‘diablo’ para atraparlo antes de que consiguiera sentarse en el hueco libre.


2. El escondite

El clásico entre los clásicos. Detrás de un árbol, debajo de una mesa, tapado por una cortina… cualquier rincón era perfecto para esconderse de quien pillaba. La misión de éste último no era otra que contar hasta 20 para que el resto pudiera encontrar el lugar donde ocultarse y, cuando llegaba al último número, salía en busca de los otros jugadores.

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3. La rayuela

Para jugar a este juego que tantos nombres ha recibido, tan sólo se necesita una tiza para dibujar en el suelo un diagrama de diez cuadrados y muchas ganas de saltar y pasarlo bien. El niño ha de colocarse fuera del primer cuadro (el del número 1) y lanzar una piedra sobre él; si acierta, puede empezar a saltar (a pata coja cuando hay un cuadro, o con los dos pies cuando hay dos) sobre el resto de números sin pisar la casilla en la que está la piedra. Si lo consigue, pasará al 2, y así sucesivamente hasta completar todo el reto. Cuando falle, por supuesto, el turno pasa a otro jugador.

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4. La comba

Ella no deja lugar al aburrimiento, porque esta cuerda tiene muchas modalidades de juego. ¿Nos cansamos? ¡Probamos con otro! El objetivo principal es, sin ir más lejos, saltar la comba cuando pase por los pies, pero puede hacerse de distintas maneras. Ejemplos, los que quieras; eso sí, siempre acompañados de sus canciones. ‘Al pasar la barca’, ‘El cartero’, ‘El cocherito lere’, ‘Soy la reina de los mares’ y hasta ‘El limbo’. Ya lo habíamos advertido, ¡la comba es diversión segura!


5. Pies quietos

En este caso, nadie querrá la pelota. Su significado es “llevarla”. Para comenzar el juego, se hace un círculo y uno de los niños se ubica en el centro con el balón en la mano y, cuando decida, lanza la bola al aire al tiempo que chilla el nombre de otro jugador. A partir de ese momento, el resto comienza a correr hasta que el nombrado coge la pelota y ordena ¡pies quietos! Todos se congelan, excepto el dueño de la pelota, quien da tres saltos hacia uno de los otros para intentar darle con el balón. Si lo consigue, el juego empieza de nuevo. Tira la bola, entonces, quien “pilla” en ese momento.

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La selección de juegos tradicionales para niños podría ser mucho más larga. ‘El psicólogo’, ‘Balón prisionero’, ‘Carrera de sacos’, ‘Bote bote’ o ‘Tierra, aire, fuego y agua’ son otros ejemplos con los que, estamos convencidos, también lo pasasteis en grande.


Beneficios de los juegos tradicionales

Los juegos populares mejoran las cualidades físicas, psicomotrices y sociales de los más pequeños, pues, gracias a esos, están en constante movimiento, aprenden a coordinar, mejoran sus capacidades visuales y su habilidad de precisión, interaccionan con otros niños, se integran en un grupo y se fortalece el espíritu de equipo. No obstante, a continuación, entramos en mayor detalle:

  • Los juegos tradicionales para niños son una herramienta de socialización infalible, porque los peques se relacionan con otros para poder disfrutar de ese tiempo libre. Además, estos pasatiempos suelen requerir cierta organización, por lo que son una excelente forma de generar ese espíritu de equipo y potenciar el compañerismo. Todo ello da lugar a importantes e inquebrantables lazos de amistad.
  • Los juegos populares permiten el desarrollo físico, porque con ellos se hace ejercicio y, por consiguiente, combaten los malos hábitos del sedentarismo que, en tantos países, están ocasionando obesidad infantil.
  • El progreso del sistema psicomotriz es otro de los beneficios de los juegos tradicionales, ya que se mejora el sentido rítmico, se potencia la creatividad e imaginación del peque y se fomenta la empatía del niño al tener que ponerse en diferentes situaciones y resolver algunos dilemas.
  • Los juegos generan un vínculo de confianza con otros pequeños y fortalecen, además, la seguridad en ellos mismos.
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En definitiva, estos pasatiempos populares transmiten valores indispensables para la socialización y madurez de un niño, circunstancia que el equipo de animación de Alannia Resorts conoce muy bien.

Nuestros trabajadores ponen todo su empeño en el fomento de la creatividad, la amistad y el compañerismo con actividades como manualidades, talleres, música, bailes, deportes y un sinfín de opciones de lo más divertidas.

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